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La Tertulia Tobacco &
Friends, realizada con gran éxito de público
el pasado martes, donde se lanzó el disco
del grupo Los Tricolores, constituye un hito relevante
en la puesta en valor de esta manifestación
cultural, así como su posicionamiento en
el ámbito de la reflexión académica
y en el mercado de la música popular.
Por Rosario Mena
Las semiológicas reflexiones
del filólogo y experto en cultura tradicional,
Fidel Sepúlveda, hicieron un notable contrapunto,
guiado por las preguntas de la vicepresidenta
de la Corporación Patrimonio Cultural de
Chile, Cecilia García-Huidobro, con la
narración experiencial y la clara visión
sobre el fenómeno cuequero de un protagonista
y gestor del movimiento de la Cueca Brava, el
músico Mario Rojas, generando un diálogo
que cautivó a los cerca de 500 asistentes
a la última Tertulia Tobacco & Friends,
realizada en torno al tema de la cueca.
M úsica y palabras se dieron la mano en
esta particular edición de las tertulias,
donde el académico Sepúlveda combinó
el rigor del lenguaje intelectual con recitaciones
y cantos aprendidos en su infancia campesina.
El encuentro se cerró con la actuación
de la joven banda Los Tricolores, quienes lanzaron
su disco homónimo, junto al actor Daniel
Muñoz, en una publicación de lujo,
ilustrada con fotografias y acompañada
de las letras de la canciones, en la que se incluye
un track cantado por el ex líder de Los
Tres, Alvaro Henríquez.
Un verdadero acontecimiento en lo que respecta
a la valoración cultural y la reflexión
seria en torno a un fenómeno desconocido
para el público masivo: la cueca brava
que es expresión del "roto libertario",
como puntualiza Mario Rojas. "Ese huaso que,
tras la Independencia, sale del sistema feudal
en busca del salario y se transforma en el trabajador
que construye los caminos, los puentes y también
en el asaltante de los caminos, el antisocial.
Esta es su cueca, no la cueca higienizada que
nos han impuesto". Una cueca eminentemente
mestiza, como dice Rojas, que, por lo mismo, es
despreciada. "Somos mestizos y no lo hemos
asumido", certifica Sepúlveda ilustrando
con un verso popular.
Como baile, la cueca es, en palabras del filólogo
"un viaje, por la vía del ritmo en
la que el hombre y la mujer buscan cada uno sus
propias facetas al tiempo que se buscan uno al
otro" y que "es siempre un salto al
abismo, un jugárselas al cara o sello".
Un desafío que se haya en la base del tradicional
"canto a la rueda", donde los cantores,
siempre al borde del registro se van sucediendo
en las distintas partes de la cueca: la cuarteta,
la seguidilla y, finalmente el remate, según
explica Mario Rojas, describiendo su contexto
en los antiguos prostíbulos donde la cueca
se cantaba en torno al piano, al ritmo de los
panderos.
Diversas son, en todo caso, las manifestaciones
de lo que Sepúlveda denomina "la cueca
profunda" e incluyen a toda aquella cueca
que encierrra un mundo rico en significados, formas,
historias y que va mucho más allá
del "baile nacional" aprendido en los
colegios y mostrado en la televisión. Algo
de esa profundidad es la que aspira a rescatar
y proyectar el nuevo sello, "Chile Profundo",
que además de la edición del recién
estrenado álbum, que cuenta con el patrocinio
de la Corporación Patrimonio Cultural de
Chile y el auspicio de Chiletabacos, a través
de la Ley de Donaciones Culturales, tiene en carpeta
la pronta publicación de otros discos con
exponentes consagrados del género.
La nueva etiqueta discográfica es liderada
por Cecilia García-Huidobro, con la producción
musical de Mario Rojas. "La globalización
y la necesidad de fortalecer la identidad está
provocando la transformación de la cueca,
que deja de ser un folclor didáctico para
integrarse en la música popular",
asegura Rojas.
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