El auto más antiguo
de Chile, fósiles de la megafauna prehistórica
que habitó nuestro valle central y la fabulosa
joyería del mundo andino y mapuche son algunos
de los tesoros que el empresario Carlos Cardöen
suma al inmenso y variado patrimonio cultural que
ha puesto a disposición del público
en las salas del Museo de Colchagua en Santa Cruz,
el mayor museo privado del país.
Museo de Cochagua.
Av Errázuriz 145 Santa Cruz VI Región.
El auto más antiguo
de Chile
Tres nuevas dependencias inauguró el Museo
de Colchagua en Santa Cruz, propiedad del empresario
Carlos Cardöen la VI región. El Salón
del Automóvil, el Pabellón de Paleontología
y el salón de Joyas de Los Andes fueron abiertos
al público en una ceremonia realizada en
el Museo que contó con la presencia del Ministro
de Educación Sergio Bitar y la bendición
del poeta mapuche Lorenzo Ayllapán, quien
ofició un emotivo ritual indígena.
Una fiesta regada por el vino Chamán, recientemente
lanzado al mercado por el empresario colchagüino,
quien, una vez más, cohesionó en torno
a su figura a la comunidad local y demás
personas y organismos que apoyan el fortalecimiento
del turismo cultural en la zona, incluidos el grupo
folclórico de la escuela de Santa Cruz, los
miembros de la Corporación Tren del Vino,
y los empresarios del sector vitivinícola.
Donaciones de coleccionistas privados y autos largamente
conservados por Cardöen, dan origen al espectacular
Salón del Automóvil, que exhibe una
muestra de dieciocho vehículos antiguos,
dando cuenta de los avances tecnológicos
producidos durante las primeras décadas del
siglo XX, a través del desarrollo de este
importante medio de transporte que revolucionó
a la sociedad de la época. Entre los ejemplares
se cuentan un modelo francés Deupressoir
de un cilindro, fabricado en 1903, que es el auto
más antiguo de Chile; el Paige de 1913, considerado
el auto mejor conservado del país; vehículos
de carrera como el de Bartolomé Ortiz de
la década de 1940; una micro de los años
50; la limousina de 1946 que paseó a Perón
por las calles de Santiago y el Indy de Eliseo Salazar,
donado por él mismo.