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Una
selección de piezas en oro, plata, bronce
y cobre de las culturas prehispánicas de
Perú, Bolivia, Argentina y Chile se expone
en la muestra "El arte del cobre en el Mundo
Andino", con que el Museo Chileno de Arte
Precolombino pone de relieve el importante trabajo
en torno al metal rojo en los pueblos originarios
del área andina.
Un panorama general del trabajo en metal de las
culturas precolombinas andinas, con especial énfasis
en el cobre y el bronce, se presenta por primera
vez en Chile, en la muestra "El arte del
cobre en el Mundo Andino", que desde mediados
de noviembre se abrirá en el Museo Chileno
de Arte Precolombino, con el auspicio de Minera
Escondida. Las múltiples tecnologías
de explotación, fundición, aleación
y elaboración del cobre, desarrolladas
desde hace 4 mil quinientos años en Argentina,
Bolivia, Chile y Perú son dadas a conocer
en esta novedosa exposición, que incluye
un centenar de piezas prehispánicas de
estos pueblos, elaboradas en diversos metales,
tales como oro, plata y bronce, además
de cobre.
Máscaras milenarias, campanas, cencerros,
cuchillos, armas, objetos rituales y ornamentos,
son algunas de las piezas especialmente seleccionadas
tanto de la colección del Museo Precolombino
así como de otros museos del país,
de colecciones particulares, de la Cancillería
Argentina y del Museo Etnográfico de Buenos
Aires. Destacables son los logros metalúrgicos
de los antiguos pueblos andinos en cuanto a su
tecnología, conceptos estéticos,
usos sociales y especialmente el sentido simbólico
y ritual de su producción, que contrasta
con la tradición del Viejo Mundo, en donde
la metalurgia se orienta exclusivamente a la fabricación
de armas y utensilios.
El trabajo del metal es manifestación de
un importante avance cultural y un acabado conocimiento
del uso de los recursos naturales de estas comunidades.
Este alcanza su máxima expresión
con el cobre, en torno al cual se desarrolla un
amplio sistema de producción con múltiples
centros de extracción, elaboración
y distribución. Generaciones de mineros,
lapidarios, metalúrgicos y orfebres, dan
vida a esta tradición que se origina en
forma totalmente independiente del Viejo Mundo
y que influye decisivamente en el trabajo del
cobre desarrollado varios siglos después
en América Central y América del
Norte.
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