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Además de un nuevo
Hospital del Cobre, el proyecto incluye la construcción
del nuevo Colegio Chuquicamata, lo que constituye
un relevante aporte en una ciudad que pretende
crecer y proyectarse a través de un amplio
plan de mejoramiento, recibiendo el empuje de
este gran contingente de familias que llegarán
a instalarse. El establecimiento, para alumnos
de kinder a cuarto medio, aspira a mejorar los
estándares locales en cuanto a calidad
de la educación. Contará con equipamiento
de última generación y con un diseño
arquitectónico seleccionado por concurso
entre las principales oficinas de arquitectura
nacionales con experiencia en la construcción
de centros educativos.
El Proyecto Integración Nueva Calama se
incorpora a un gran plan de mejoramiento urbano
de la ciudad, que cambiará su rostro a
través de inversiones por 57 mil millones
de pesos. Se contemplan mejoras en dos establecimientos
de la comuna, construcción de plazas, calles
y veredas, aumento del abastecimiento eléctrico,
mejoras en el aspecto sanitario, infraestructura
para la reforma procesal y la ampliación
del aeródromo El Loa.
Existencia precaria
La ciudad bautizada en el idioma atacameño
Kunza como "Pueblo en agua", es una
de las pocas en Chile que no tiene fecha de fundación.
Siendo San Pedro de Atacama y Chiu Chiu los enclaves
indígenas y posteriores centros de operación
de los conquistadores en la zona, Calama se conforma
como asentamiento recién en torno al 1800,
convirtiéndose en un Tambo o albergue para
las caravanas de comerciantes que transitaban
la ruta entre el Puerto de Cobija, al sur de Mejillones,
y los centros mineros de Oruro y Potosí.
Una localidad en constante desaparición,
cuyo paisaje cultural ha sido sistemáticamente
borrado por los embates de la naturaleza. A mediados
del siglo XIX, la ciudad es víctima de
un devastador terremoto, mientras que en 1879,
es escenario de la crucial Batalla de Calama en
la Guerra del Pacífico, siendo entregada
a Chile por el ejército boliviano. Un nuevo
terremoto, en 1906, acaba con gran parte de su
arquitectura construida en adobe.
A partir de 1915 la ciudad recibe un nuevo impulso
e incrementa su población, con el comienzo
de la actividad extractiva de cobre en Chuquicamata,
sin embargo, un nuevo terremoto, en la década
de los 90, provoca nuevamente el abandono de varios
sitios. En 1955 se produce la primera gran expansión
de la ciudad, con la construcción de la
población O'Higgins y el sector Topáter.
Hacia finales de los años 50 y luego en
la década del 70, la ciudad tendrá
dos nuevas expansiones con la construcción
de nuevas villas y conjuntos habitacionales.
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