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Razones económicas
y sociales impulsan el proyecto de traslado e
integración del campamento de Chuquicamata
a la ciudad de Calama. Reorganizar la industria
en el lugar, instalar sus oficinas administrativas
en la ciudad vecina, y allí entregar vivienda
y servicios a los trabajadores, mejorando su calidad
de vida y la de sus familias, son los principales
objetivos de este importante éxodo, que
se concretará definitivamente en el año
2005, cerrando una historia de 90 años.
Un particular submundo con sus propias leyes y
costumbres que marcaron la vida de cuatro generaciones.
2500 viviendas, distribuidas
en 8 conjuntos habitacionales de distintas características;
un moderno colegio; un hospital nuevo, además
de oficinas administrativas de la empresa, son
parte del proyecto Integración Nueva Calama
impulsado por Codelco, que deberá estar
concretado en el 2005 y que implica el traslado
a Calama de todas las familias actualmente residentes
en el campamento de Chuquicamata. Realizar este
importante movimiento con el apoyo y la participación
de la comunidad y de los trabajadores, que tienen
opción de elegir su casa de acuerdo a precios
y características, subsidiados por la empresa
y con posibilidad de optar a créditos de
largo plazo, aparece como la clave para el éxito
de un proyecto que obedece tanto a razones sociales
como económicas y productivas.
Sin embargo, afortunadamente, las consideraciones
patrimoniales no han sido ajenas a los criterios
del proyecto. Más que mal, se trata del
fin de una historia y de una forma de vida inaugurada
en torno a la actividad de extracción del
mineral, en el año 1915. Parte de la historia
de este habitat puede rastrearse en el libro que,
oportunamente, acaba de lanzar el escritor y poeta
Alejandro Alvarez Vargas, dueño de la librería
La Odisea, en el centro de Calama. "Chuquicamata
por los Años 40", narra vivencias
y anécdotas de un período bullante
de la vida del campamento minero, rescatando a
personajes característicos como "El
Hallulla", "El Chino Guatero" y
el profesor de gimnasia, Mr. Charles Wall, y dando
cuenta de la tradicional integración con
la vida social y las celebraciones de Calama.
Con el fin de rescatar al menos una identidad
arquitectónica y a la vez responder a las
necesidades y condiciones de vida reales, se ha
contemplado la incorporación de los valores
tradicionales, culturales y geográficos,
de la zona en el diseño de las viviendas.
Para esto se realizó una recopilación
de antecedentes referidos a las construcciones
en las etapas precolombinas, hispánicas
e industrial minera, y se determinaron los parámetros
físicos propios de la zona que tienen repercusión
en los tipos de viviendas y en los materiales
de construcción, como son la radiación
solar, las horas de sol, y las diferencia de temperatura
entre el día y la noche.
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