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Gracias a un proyecto
gestionado por la Corporación del Patrimonio
Cultural de Chile, con la participación
de destacados investigadores e intelectuales de
la zona, Iquique ya cuenta con un amplio catastro
de su patrimonio cultural. El estudio fue financiado
por la Minera Doña Inés de Collahuasi,
dentro de su plan de inserción en la comunidad.
Durante más de
dos años de investigación y compilación
de información, quince estudiosos y académicos
de la primera región catastraron el patrimonio
cultural de la provincia de Iquique. El informe
elaborado abarca una amplia diversidad de areas
que van desde la arqueología hasta los
personajes populares urbanos, pasando por la música,
la gastronomía, la literatura, el patrimonio
minero, marítimo y arquitectónico,
rescatando elementos intangibles de la idiosincrasia,
tales como la religiosidad y las costumbres. La
llamada cultura del salitre, el pasado precolombino,
la Guerra del Pacífico y la antigua pertenencia
al territorio peruano, son algunos de los factores
que determinan históricamente la identidad
iquiqueña.
El proyecto, gestionado por la Corporación
del Patrimonio Cultural de Chile y financiado
por la empresa minera Doña Inés
de Collahuasi, a través de la Ley de Donaciones,
constituye una iniciativa pionera, que podría
marcar la pauta para otros catastros patrimoniales
a lo largo de las distintas provincias de Chile,
lo que permitiría contar con la información
adecuada para diseñar acciones efectivas
de rescate, conservación y difusión
del patrimonio. Por otra parte, esta información,
de innegable valor para el turismo, es de gran
utilidad para las empresas que desean colaborar
en el desarrollo cultural de las regiones y comunidades
en las que se insertan, como es el caso de la
citada minera. "Queremos que esto tenga un
efecto multiplicador. Ojalá que cada región
hiciera el esfuerzo de desentrañar cuál
es su patrimonio", dice la vicepresidenta
ejecutiva de la Corporación, Cecilia García-Huidobro.
El estudio, encabezado por el arqueólogo
Lautaro Núñez, Premio Nacional de
Historia, se traduce en un libro de más
de 400 páginas que incluye registros fotográficos,
fichas y material inédito que narran 10
mil años de la historia de Iquique. Un
avance importante para una labor que, como señala
el coordinador del estudio, el sociólogo
Bernardo Guerrero, se viene realizando hace años
en los circuitos culturales y académicos
iquiqueños, en donde el tema de la consolidación
de la identidad adquiere especial relieve, debido
a las particularidades históricas y geográficas
de la ciudad.
Una de las principales
conclusiones de este estudio se refiere a la precaria
situación del patrimonio arquitectónico.
"Es urgente intervenir para salvar las construcciones
de calle Baquedano, las iglesias del altiplano
y las salitreras, cuyas oficinas han sido liquidadas
por el saqueo casi en su totalidad", señala
Guerrero.
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