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En plenas celebraciones
del centenario del nacimiento de Pablo Neruda
ha pasado sin pena ni gloria una más, entre
las tantas demoliciones que van sepultando nuestro
pasado: una humilde construcción de adobe,
ubicada en Parral, en la VII Región, era
nada menos que la casa natal de Pablo Neruda.
Por Cecilia García-Huidobro.
2004
ha sido un gran año
para la poesía, gracias a la celebración
del natalicio de Pablo Neruda. En todo el mundo
se han dado cita los más destacados académicos,
artistas, escritores, autoridades y público
en general para homenajear a nuestro Premio Nobel.
El Presidente Lagos, desde el mismo Parral, hizo
un llamado el día 12 de julio, a perpetuar
la memoria y el legado del vate, cuando se cumplían
cien años de su nacimiento. Sin embargo,
la casa natal, que lo vio crecer, fue demolida
hace un par de semanas.
Es difícil comprender
cómo obras que tienen tan alto significado,
no sólo en la historia de nuestra sociedad,
sino que de toda la Humanidad, puedan sufrir tan
triste final. Recordemos que el año pasado
fue demolido el palacete donde nació el
artista Roberto Matta, en la calle Huérfanos
de Santiago, a pocos meses de su muerte. A pesar
de ser dos de los más mundialmente conocidos
y apreciados artistas chilenos no respetamos sus
casas natales.
La Municipalidad de Parral
estaba muy entusiasmada con la idea de poder comprar
la casa, que no estaba en buenas condiciones,
arreglarla y convertirla en un museo abierto al
público. Su Alcalde, Claudio Bravo, se
quejaba de la ausencia de la zona en el circuito
nerudiano y que, justamente, representaba la etapa
de formación del poeta.
Lamentablemente, no se pudo
llegar a un entendimiento en las negociaciones
entre el Municipio y el propietario, que usaba
los restos de la casa como bodega. El detonante
fue el alto precio que pedía, que no pudo
ser cancelado por la autoridad edilicia. Por otra
parte, la casa no fue declarada Monumento Nacional,
ya que la filosofía del actual Comité
es otorgar ésta condición a los
inmuebles que cuentan con el beneplácito
de sus propietarios. Como no era el caso, no se
hizo ningún trámite, al respecto.
Hoy, la casa natal no es más
que un sitio eriazo que contrasta con los innumerables
seminarios, festivales, congresos, homenajes,
muestras, exposiciones, publicaciones y libros
que alrededor del mundo se han hecho, para recordar
la vida y la obra de Pablo Neruda.
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