| Hasta
el 30 de mayo se puede apreciar en en el Museo
de Artes Visuales la muestra más grande
que se ha realizado en Chile sobre Mario Carreño,
uno de los exponentes más destacados
de la pintura latinoamericana y un extranjero
que hizo suya nuestra tierra. |
|
|
De origen cubano el
artista Mario Carreño, nacionalizado chileno
y Premio Nacional 1982, es uno de los destacados
extranjeros que buscaron refugio en nuestras tierras
y que echaron raíces para, gracias a su
quehacer y riqueza humana, entregarnos un valioso
tesoro. Este legado se puede apreciar hasta el
30 de mayo en el Museo de Artes Visuales (MAVI),
a través de la muestra "Mario Carreño:
Retrospectiva 1939-1993", la exposición
más completa que se ha realizado en Chile
en torno al maestro.
Pinturas, esculturas, dibujos, collages y objetos
del propio artista reflejan los diversos estilos
en los que incursionó exitosamente Carreño,
como el período clásico de Picasso,
abstracción, informalismo y surrealista,
entre otros. La curatoría e investigación
estuvo a cargo de Beatriz Huidobro, quien la través
de la selección realizada pretende dar
cuenta de la vasta trayectoria del artista y de
la estrecha relación entre su obra, sus
vivencias y acontecimientos de su época.
Pintor cosmopolita
Mario Carreño nació en La
Habana, Cuba, el 24 de junio de 1913. En la década
del 30, ingresa a la Academia de San Alejandro
y luego viaja a Madrid (1932), ingresando a la
Escuela de San Fernando. En 934 conoce a Pablo
Neruda y al su círculo de amigos intelectuales
y artistas: Rafael Alberti, Federico García
Lorca, Acario Cotaps y Manuel Altoaguirre, entre
otros. Debido a la guerra civil abandona España
en 1936 y se traslada a México donde conoce
a los principales muralistas de la época:
Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José
Clemente Orozco. A t5avés de este selecto
grupo el mural ingresa a su obra pictórica
definitivamente así como su conciencia
de la importancia de plasmar la identidad latinoamericana
en la obra.
Luego estudia en la Academia Julien, de París,
donde realiza su primera exposición, muestra
que lo llevó a ser conocido y comentado
en el ambiente intelectual. La Segunda Guerra
Mundial motiva su radicación en Nueva York
por más de una década. Entre 1951
y 1954 vuelve a la Habana, ejerciendo como profesor.
En 1958 los fuertes acontecimientos políticos
y sociales que se comenzaron a vivir en la isla
motivan la emigración de Carreño
a Chile, estimulado por su amistad con Neruda
y por la invitación que le hizo la Universidad
de Chile para impartir una serie de cursos de
arte. Su estadía en nuestro país
se extiende hasta el día de su muerte,
el 20 de diciembre de 1999.
Legado
Con los años Mario Carreño se transformó
en una figura muy destacada en el medio artístico
y cultural chileno. Su nombre está ligado
a la fundación de la Escuela de Arte de
la Universidad Católica, a la docencia
en diferentes centros de estudio, a la creación
de obras como el mural en el Colegio San Ignacio,
el del Casino de Viña del Mar y el del
Hospital del Trabajador de Rancagua, realizado
en 1983.
Expuso en diferentes países y sus obras
forman parte de importantes museos y galerías,
como el Museo de Arte Moderno de Nueva York, Museo
de Arte de San Francisco, en California; Museo
de Bellas Artes de Caracas, Venezuela; Museo de
La Habana, Cuba; Musée d'Art Moderne de
Ceret, Francia; Museo da La Plata, Argentina;
Museo de Arte Moderno de América Latina,
O.E.A. Washington D.C y The Metropolitan Museum,
en Miami.
El paisaje del norte de Chile pasa fue una constante
en su obra. Nacen pinturas como Aurora de volcanes;
Tierra de volcanes y Silencio cordillerano. También
realizó una serie de figuras femeninas
frente al mar, inspiradas en los mascarones de
proa de la casa de Pablo Neruda en Isla Negra.
Nunca abandonó el espíritu caribeño
de sus orígenes, con formas exuberantes,
sensualidad y tonos cálidos
|
Mario
Carreño: Retrospectiva 1939-1993
Fecha:
Desde el 25 de
marzo al 30 de mayo.
Lugar:
Dirección:
Visitas Guiadas:
Horario:
Valor:
|
|