Nuestros desconocidos
indígenas de la zona central (continuación)
El
fin de una tradición
La incorporación
de este territorio y su gente al Imperio Inca
o Tawantinsuyu, a mediados del siglo XV significó
para las poblaciones Aconcagua la pérdida
de su independencia política, así
como una serie de cambios en su modo de vida,
asimilando la tradición nortina tanto en
aspectos sociales, como culturales, religiosos
y económicos. La utilización de
camélidos domésticos, especialmente
la llama, que sirvieron de los que se extrae carne
y lana, además de servir como animales
de carga, fue tal una de las innovaciones más
significativas.
La agricultura experimenta un importante impulso
con la llegada de técnicas más avanzadas
desarrolladas por los incas y la alfarería,
que anteriormente había constituido un
importante medio de expresión de la identidad
de la sociedad Aconcagua, incorporó una
serie de rasgos propios de las culturas Inca y
Diaguita . Se instauraron autoridades que ostentaban
un poder sobre la sociedad nunca antes conocido.
La llegada de los españoles, en 1540 acaba
con este estado de cosas. Mientras que muchos
nativos mueren a causa de enfermedades traídas
de Europa, otros sucumben ante los maltratos y
abusos de los conquistadores o son asimilados
a la nueva cultura mestiza, transformados en mano
de obra barata para la sociedad colonial. Algunos
de sus descendientes son los actuales campesinos,
que ya hace ya un siglo perdieron todo vínculo
con su tradición indígena.