|
Realizando un estudio de
impacto ambiental para el proyecto inmobiliario
Las Brisas de Santo Domingo, en la provincia de
San Antonio, el equipo encabezado por la arqueóloga
Pilar Rivas encontró valiosos testimonios
de culturas pre hispánicas agro - alfareras
de la costa central chilena, ya completamente
extinguidas a fines del siglo XIX. Piezas y esqueletos
de hasta dos mil años de antigüedad
y toda la variedad de la notable cerámica
Aconcagua forman parte de un hallazgo que da cuenta,
en un espacio reducido, de una larga y poco conocida
historia ocupacional de la zona. Un museo de sitio
será instalado en el lugar con una muestra
explicativa.
Por
Rosario Mena
En el borde de la Quebrada
Tricao, en las inmediaciones del balneario de
Santo Domingo, se construye el proyecto inmobiliario
Las Brisas de Santo Domingo. En el terreno destinado
a las canchas de golf, los arqueólogos
de Ciprés Consultores, encabezados por
Pilar Rivas, encargados del estudio de impacto
ambiental para la empresa, encontraron importantes
evidencias de las antiguas culturas indígenas
agroalfareras. Estas comunidades, descendientes
en su origen de los antiguos cazadores recolectores
fueron los primeros habitantes que se asentaron
en los valles y costa de Chile Central, desde
la antesala de la era cristiana, practicando la
agricultura y la artesanía.
La evolución de estas culturas desde el
nomadismo al sedentarismo se expresa fundamentalmente
en el cultivo de plantas domesticadas y, por lo
tanto, el tránsito hacia una subsistencia
basada en la producción de alimentos. Esto
constituye un lento proceso que ocurre paralelamente
al desarrollo de una producción artesanal,
que implica una determinada tecnología
y cuya máxima expresión es la alfarería.
El rico y extenso desarrollo de su tradición
cultural es violentamente interrumpido por la
conquista española, que al inaugurarse
el siglo XX había borrado completamente
todo rastro de la presencia indígena en
la zona.
Los sitios encontrados por los especialistas,
en los cuales se hallaron utensilios, cerámicas
y esqueletos, entregan testimonios de los distintos
grupos y culturas establecidas en el lugar, desde
los primeros habitantes hasta el período
republicano. "Lo interesante es que en un
ecosistema litoral acotado, como es el estero
y quebrada de Tricao se puede rastrear toda una
historia ocupacional, cómo fueron construyendo
el paisaje local a través de las distintas
épocas, cómo fue cambiando su cultura
y su dinámica social", explica Pilar
Rivas. En el lugar se construirá un museo
de sitio, con algunas piezas originales además
de réplicas, para lo cual ya se encuentra
en elaboración un proyecto museológico.
-
Los primeros habitantes
-
¿Ocupación o revolución?
-
El fin de una tradición
|