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A
partir de la publicación de su primera
novela, La Reina Isabel cantaba rancheras (Planeta,
España, 1996), se inscribe como uno de
los autores imprescindibles de la moderna literatura
iberoamericana.
Contador de historias y narrador del más
difícil de los mundos, el desierto, encanta
a sus lectores por medio de un lenguaje poético
y directo. Su segunda novela, Himno del ángel
parado en una pata (Planeta, España, 1997)
lo confirmó como uno de los narradores
más grandes de la literatura hispanoamericana.
Fatamorgana de amor con banda de música
es una de sus últimas novelas publicadas
(Seix Barral, 1999). Además de las editoriales
ya mencionadas, publican sus obras Éditions
Métailié (Francia), Ugo Guanda Editore
(Italia) y Éditions Opera (Grecia), entre
otras.
Rivera Letelier,
ha llevado las historias de la pampa chilena al
mundo. Su pluma ágil y una personalidad
sencilla lo han hecho destacar y ser reconocido
mundialmente. Nació
en Talca en 1950, pero se declara pampino inequívoco,
porque ya antes de aprender a andar, su vida transcurría
a la vera del desierto, de oficina en oficina
salitrera: Algorta, donde hace sus estudios primarios,
y María Elena y luego Pedro de Valdivia,
en las que trabaja largos años como obrero;
ascendió a empleado una vez que hubo logrado
-ya adulto, gracias a los cursos especiales de
INACAP- completar la enseñanza media.
Cultivó originalmente
la poesía, género en el que logró
algunas distinciones, aunque, sobre todo, antes
de incursionar en la novela su nombre ganó
cierta notoriedad como cuentista.
Ha publicado: Poemas y pomadas (1988), Cuentos
breves y cuentos de brevas (1990). Relatos suyos
han aparecido en varías antologías,
como "Catorce poetas fuera de fuego"
(Santiago, 1991) y "Andar co cuentos"
(Santiago, 1992). Su obra consagratoria fue La
reina Isabel cantaba rancheras, distinguida en
1994 con el Premio de Novela del Consejo Nacional
del Libro y la Lectura, galardón que vuelve
a obtener en 1996 con Himno del ángel parado
en una pata.
De su primera obra se realizaron 12 montajes,
uno a cargo del Grupo Teatro Imagen, y otro a
cargo de un grupo de estudiantes antofagastinos,
con al adaptación de Pedro Arturo Zlatar.
La novela de Rivera Letelier no es "proletaria";
es popular, en el sentido de cómo el pueblo
hace suyas las historias de su pasado: agrandándolas,
embelleciéndolas, sublimándolas,
mitificándolas... el mundo de lo popular
en su pluma es un mundo lleno de héroes,
de humor y vitalidad.
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