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A imagen y semejanza de la Peña de los
Parra en Santiago, surgieron otras muchas peñas
en el resto del país, principalmente universidades.
Su actividad fue fundamental para la difusión
en vivo de la Nueva Canción. La Peña
de la Universidad Técnica vio los primeros
pasos de Horacio Durán y Willy Oddó
-futuros integrantes de Inti-Illimani y Quilapayún
respectivamente- o gente como Pedro Yáñez.
Quilapayún debutó en 1966 en la
Peña de la Universidad de Chile de Valparaíso
mientras Tito Fernández se iniciaba en
la Universidad Técnica de Valdivia. También
destacan locales como "Chile ríe y
canta", de René Largo Farías,
cuyo título deriva de un espacio radial
dedicado al folclore.
Al cabo de un tiempo, las peñas fueron
insuficientes para contener el interés
del público. Comenzaron así los
Festivales. Del "Festival de la Canción
Comprometida" se hicieron cuatro versiones.
La Universidad Técnica de Valdivia organizó
el "Primero Encuentro Indoamericano de Artesanía
y Folklore" y René Largo Farías
dio vida en 1966 al "Festival de Festivales".
Sin duda que el evento más emblemático
de todos fue el "Festival de la Nueva Canción
Chilena", organizado desde 1969 y en tres
versiones por el discjockey y comunicador Ricardo
García. En ese certamen alcanzaron a estrenarse
obras de capital trascendencia para la cultura
popular de los siguientes años, como "Plegaria
a un labrador" interpretada por su autor,
Víctor Jara, junto al grupo Quilapayún
-Primer Premio en 1969- y "La Cantata Popular
Santa María de Iquique" de Luis Advis,
también con Quilapayún en la interpretación.
Otros locales habituales del circuito fueron la
sede de la Unctad (hoy, edificio Diego Portales),
el cine Gran Palace y el Teatro del Instituto
de Extensión Musical de la Universidad
de Chile (IEM, actual cine Normandie).
Por último, no debe subestimarse la organizada
muestra de la Nueva Canción en el extranjero,
sobre todo tras el ascenso al poder de la Unidad
Popular, que ungió a varios de sus cultores
con el estatus de "embajadores culturales".
Sus intérpretes pudieron participar así
de diversas giras colectivas, mostrando la composición
chilena en países tan lejanos como la ex
Unión Soviética, y además
enriqueciendo su propia creación con el
intercambio artístico que les permitió
esa apertura global. Dentro de estos encuentros
destaca el "Primer Encuentro de la Canción
Protesta" realizado en 1967 en Cuba -y en
el que participaron Angel e Isabel Parra y Rolando
Alarcón.
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